Mueve tus neuronas al ritmo del jazz – Entrevista a Mª Ángeles Ferrer

Tiempo de lectura: 8 minutos

La música es un arte que nos acompaña a lo largo de la vida, nos motiva, relaja e incluso nos ayuda a sanar, según estudios relacionados con la neurociencia. Tiene también la capacidad de ayudarnos en muchos aspectos, y llega a influir en nuestras capacidades cognitivas.

En el caso concreto del  jazz, se ha demostrado científicamente que interviene en nuestros circuitos neuronales y que mantiene una estrecha relación con el desarrollo de la creatividad.

Son varios los beneficios que aporta; entre otros, agudiza la concentración y fortalece rasgos como el liderazgo, la innovación, la valentía y la capacidad de adaptación a nuevas situaciones. Permite, asimismo, disminuir el estrés y aumentar la producción de oxitocina e inmunoglobulina, lo que nos ayudará a dormir mejor y a estar más protegidos contra los virus. Y todos estos beneficios no solo se producen en quienes practican el jazz, sino también en quienes lo escuchan y disfrutan. ¿Nos os parece genial?

En conmemoración del Día Mundial del jazz, nos gustaría entrevistar a una persona que goza de gran prestigio en el campo de la enseñanza de la música, por ser la autora de diversos manuales de Educación Secundaria en algunas de las editoriales más importantes. Doctora en Musicología, podemos afirmar de ella que goza de un indiscutible reconocimiento.

ENTREVISTA A Mª ÁNGELES FERRER FORÉS

Pregunta: Hoy hablamos del Jazz y de sus beneficios. La música en general también los aporta, tanto en el aprendizaje y como en otros ámbitos importantes de la vida. En base a tu experiencia, ¿puedes contarnos cuáles son estos beneficios?

Respuesta: La música es sonido y la vibración es una sensación universal. El crotorar de una cigüeña (primavera), la haka maorí (bienvenida), el bocinazo de un camión (atención), el trueno (advertencia), el ronroneo de un gato (satisfacción), el lloro de un bebé (hambre), el aria de la «Reina de la noche» en la ópera La flauta mágica de Mozart (voz aguda de mujer o soprano y sonido de una época, del Clasicismo), etc.

La música es vida y nos explica cómo es esa vida y cómo podemos vivirla mejor, más sabios, con más conocimiento, con más cuidado y atención. Los beneficios son inmediatos y a largo plazo, no solo para el que la crea (compositor/a) o el que la practica (los músicos), sino para todos los que empleamos al máximo el sentido del oído.

La música mueve nuestros sentimientos pero, sobre todo, potencia nuestra capacidad de atención, de saber escuchar, de concentración. De hecho, nume­rosos estudios científicos confirman que la música estimula el desarrollo de nuestras capacidades cerebrales y, sobre todo, mejora el rendimiento. Aunque fuera de forma egoísta y pensando en términos económicos, este dato sería suficiente para que todos aprendiéramos música.

Os propongo dos sugerencias muy sencillas para saborear los beneficios de la música con ejemplos de música jazz. La primera, para despertar nuestro corazón, una actividad de solo tres minutos de duración:

  • Busca la letra de What a Wonderful World (1967), de Bob Thiele y George David Weiss, en inglés y en tu lengua (para una comprensión completa). Después, escucha la versión interpretada por Louis Armstrong. ¿Cómo te sientes? De repente, ¿tienes ganas de hacer algo distinto? Ese es el poder de la música; solo debes dejar que sus beneficios te alcancen. La música nos habla de anhelos, de aspiraciones, de ansias de mejora, de libertad, de coger las riendas de tu propia vida.

Y un segundo hallazgo para el que necesitarás doce minutos de tu valioso tiempo:

  • Escucha y ve la obra Rhapsody in blue (1924), de George Gershwin, en la versión incluida en la película Fantasía 2000 (2000), de Walt Disney, estrenada en Nueva York como un «experimento de música moderna» que fusionó el jazz con la música seria, la música clásica. Desde entonces, es el referente de la música sinfónica estadounidense. Visiona la música y experimenta qué les sucede a los cuatro protagonistas neoyorquinos: un obrero, un desempleado, una niña y un ricachón. ¿Qué opinas? ¿Qué les aporta la música? ¿Y a nosotros? La utilidad, el beneficio, la satisfacción la pones tú.

P: Como docente, ¿Cuál dirías que es la mejor forma de involucrar a los jóvenes en la música?

R: Enseñarla con ilusión y devoción. Cuando descubres algo, cuando empiezas a saber algo de una cosa, tienes criterio, estás capacitado para exponer tus razones, tienes opinión. Por extensión, cuando conoces algo, puedes pedirlo. Es decir, la música debería formar parte de la carta de nuestra vida. Si nos limitamos a comer todos los días un menú de salchichas y patatas fritas, no se nos ocurrirá pedir una cosa que ni sabemos que existe. En la infancia y en la adolescencia, es fundamental abrir el horizonte de posibilidades que el arte en general y la música en particular nos ofrecen. Involucrarlos supone garantizar el asombro de nuestros estudiantes con ejemplos de patrimonio inmaterial (silbo gomero, canto difónico), música contemporánea de vanguardia (indagar qué es Trenos por las víctimas de Hiroshima, de Krzysztof Penderecki), recursos vocales alucinantes (escuchar y ver a Jakub Józef Orliński), musicales imposibles (descubrir a don Quijote cantando como protagonista en la obra «The impossible dream» del musical de Broadway Man of la Mancha; ¿cuál es la moraleja?), bandas sonoras para interpretar (cantar «Je cherche après Titine», como Charlie Chaplin en la película Tiempos modernos), ser capaz de seguir la partitura de su videojuego favorito (probarlo con Super Mario Bros, de Kōji Kondō), etc.

P: Un poeta norteamericano, Henry W. Longfellow, afirmó Art is power («El arte es poder»). ¿Cómo te ha empoderado el arte? ¿Cómo crees que puede empoderar a las nuevas generaciones?

R: Probablemente en el arte está la respuesta. Es lo que nos diferencia de los animales, la capacidad de crear, pensar,  imaginar, improvisar y eso es infinito. Esta característica de infinidad es lo que da poder al arte. Lo que permanece de la historia es el arte, son los productos artísticos de cada época (pinturas rupestres, pirámides, Partenón, Coliseo, Notre Dame de París, Cervantes, Shakespeare, Velázquez, Mozart, Tchaikovsky, Chaplin, Picasso, Diaghilev, Frida Kahlo…). Gracias al arte sabemos cómo se vive en una época, en un país, cómo se piensa, cuáles son los valores… Los jóvenes del siglo xxx estudiarán lo que quedará de nuestra época, nuestros productos artísticos, nuestras creaciones. Vale la pena intentarlo.

P: ¿Es fácil lograr que los estudiantes de secundaria se interesen por el arte?

R: ¡Sí, por supuesto! ¿Podríamos vivir sin películas, novelas, camisetas, zapatillas deportivas, música, videojuegos, pinturas, arquitectura, jardines, fotografías, poemas o una nueva delicia gastronómica, por poner algunos ejemplos? Pues no, seguramente no. El ser humano se ha interesado por el arte desde la Prehistoria hasta hoy, desde el nacimiento cuando nos quedamos embelesados al escuchar susurrar una canción de cuna a nuestra madre hasta cuando alguien escriba un poema como epitafio para nuestra tumba. Los adolescentes se interesan por el arte, solo es necesario hacerles conscientes de que viven rodeados de arte.

P: «… vincular las ideas del arte con la realidad cotidiana que las envuelve» son palabras tuyas extraídas de una entrevista que te hicieron hace tiempo. ¿Cómo afectan estas conexiones entre arte y realidad a los jóvenes?

R: El arte inspira, el arte denuncia injusticias, el arte fascina, el arte muestra un compromiso con la sociedad que lo rodea, el arte es la expresión de una comunidad en un momento histórico determinado, el arte busca evasión o el arte busca siempre la belleza. Son los artistas jóvenes y el público juvenil los que de una forma intuitiva y espontánea se alinean con las propuestas de unos y las demandas de otros: canción protesta, estética rapera, diseño de vanguardia, emoticonos o retos artísticos en redes sociales, conciertos en streaming vía internet, flashmobs masivos, etc.

P: ¿Qué cambiarías en el sistema educativo de nuestro país para que resulte más eficiente? ¿Qué propondrías a nuestros políticos para que los jóvenes disfruten y aprendan más y mejor en las aulas, y no se sientan frustrados?

R: Todo lo que se enseña en el aula debe estar vinculado con la realidad, con lo cotidiano, con lo que nos rodea. Si lo que se explica en el centro educativo no tiene un nexo claro con la vida, no se le encuentra «sentido» aparecen las dudas: «¿para qué sirve esto?» Y si los jóvenes ven que eso «no sirve», llega la frustración. Digamos que tanto los contenidos educativos como los docentes debemos tener la capacidad de demostrar la importancia de lo que se aprende en el aula. Todo debe educar, y educar significa «sacar hacia afuera», encaminar.

P: ¿Qué cualidades debe poseer un buen docente?

R: Pasión, pasión y pasión por lo que se hace. Este es el ingrediente principal para lograr sorprender y cautivar al alumnado, engancharlos, descubrirles el mundo, incluso definir futuras vocaciones profesionales

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Mª Ángeles Ferrer Forés es la autora de todos los libros de Música de AEON, unos manuales que proponen: 

  • Una media de 200 actividades digitales por libro.
  • Más de 50 partituras “tocables”.
  • Más de 140 audiciones de gran calidad.
  • Herramientas digitales como el metrónomo, el creador de ritmos, el editor de partituras o el xilófono.
  • Entrevistas en exclusiva a grandes artistas.
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