Aprender a enseñar hoy (Parte 1 de 2)

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La educación hoy en día

Aprender a enseñar en un mundo cada vez más poblado, complejo, interconectado, que debe hacer frente a situaciones hasta ayer impensables (los enormes movimientos migratorios) o a problemas de indudable gravedad (la COVID-19 o el cambio climático) y en constante y trepidante evolución, hace que los sistemas educativos, inevitablemente, tengan que reinventarse y responder a unas demandas sociales cada día más imperativas.

A modo de ejemplo y pasando al nivel de los centros educativos, cabe mencionar, por su especial relevancia, la inclusión en sus instalaciones de protocolos de actuación contra las actitudes de acoso escolar y violencia de género. No podría entenderse que un sistema educativo no fuera capaz de adaptarse a estas nuevas exigencias, que no nuevas necesidades, pues ya existían aunque no fueran atendidas convenientemente.

Otros cambios urgentes destinados a hacer frente a los retos esbozados en el párrafo anterior y al margen del uso masivo de las nuevas tecnologías en las aulas, se encontraría en el propio rol del docente y, por supuesto, también en el del alumnado. En este último, centraremos sobre todo este artículo. En el próximo, abordaremos las situaciones de aprendizaje.

Aprender a enseñar: El alumno protagonista de su aprendizaje

En el futuro, el papel del profesorado deberá constituirse cada vez más en el de un «facilitador» que orienta al alumno o alumna en su proceso de aprendizaje, un proceso activo, pues tendrá que ser el verdadero protagonista del mismo; se trata de su propio aprendizaje, no del de otra persona.

De hecho, desde hace ya bastantes años se insiste en esta cuestión en las leyes educativas. En estas se promueve cada vez con mayor insistencia el desarrollo en el alumnado de actitudes participativas y dinámicas frente a otras de relativa inactividad intelectual en las que, como hasta no hace tanto tiempo, el estudiante se limitaba a tomar apuntes, copiar lo escrito en la pizarra o completar ejercicios pautados.

En casos como el mencionado, no puede hablarse de un compromiso por parte del alumnado que le permita aprender. Ahora bien, contar con un alumnado dinámico no significa en absoluto que la labor docente no siga siendo esencial. Tal vez más que antes, ya que deberá asumir más responsabilidades y trabajo.

En la enseñanza tradicional, en la que el profesor transmitía lo que sabía desde un nivel muy superior al de sus alumnos, su papel era relativamente cómodo por la asimetría de la situación. Guiar al alumnado ahora es mucho más complejo; no hay dos individuos idénticos. Cada uno tiene unas capacidades e intereses bien diferenciados, actitudes distintas, etc., y todo deberá gestionarlo el mismo docente que, además, no deberá conformarse con seguir un manual o dictar sus apuntes.

Estos instrumentos, manuales y apuntes, serán de gran ayuda, pero lo esencial será prepararles para que sean capaces de utilizar de manera crítica una gran diversidad de fuentes, saliendo lo más posible de su zona de confort (su profesor y su manual habitual).

Ejemplo de lo anterior sería la forma de abordar la formulación en química inorgánica. Lo conveniente por su relevancia sería explicar las reglas de formulación y plantear actividades por competencias que facilitaran su aprendizaje y memorización, y trabajar con ellas. Su simple memorización carece de interés (todo se encuentra en internet), sin que esto signifique que no deba recurrirse a ella en determinadas ocasiones (por razones pedagógicas).

Cuando el docente imparte a un alumnado pasivo, este no interioriza la totalidad del conocimiento, pues no será fácil que sea significativo. Para que lo sea, el alumno o la alumna deberá aprender haciendo o aplicando sus conocimientos a situaciones-problema, a situaciones de aprendizaje. En ellas, las competencias adquiridas (no se aprenden; son complejas y requieren de un largo proceso) le permitirán enfrentarse al reto planteado.

Además de todo lo anterior, es muy importante a día de hoy el uso de una enseñanza donde el foco se ponga en los elementos que el estudiante reconoce como suyos en su vida cotidiana. Nos referimos sobre todo a los elementos audiovisuales, tan importantes para estas nuevas generaciones.

En AEON somos conscientes de ello, convirtiendo gran parte de los conceptos por aprenderse en píldoras de conocimiento audiovisual. A modo de ejemplo, en https://aeonlibros.com/formacion, recogemos diversos conceptos de la ESO, que habitualmente se transmiten por escrito, para reconvertirlos en contenido audiovisual, más moderno, atractivo y fácil de asimilar.

Si deseas continuar leyendo sobre esta misma cuestión, haz clic en el siguiente enlace: https://aeonlibros.com/aprender-a-ensenar-hoy-parte-2-de-2.

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